Gisela Llimona

Roser Ros y Magalí Homs

Conocimos a Gisela Llimona el año 2016. Magalí Homs y yo misma habíamos sido invitadas por Alejandra Hurtado, directora de la Escuela de Cuenta Cuentos de la fundación Mustakis, a ofrecer una conferencia y un taller en el marco del I Festival Internacional de Mediadores de la Lectura que tuvo lugar tanto en Santiago como en Valparaíso. Nuestro encuentro con el numeroso público asistente, ávido de experiencias y reflexiones acerca de la literatura y la mediación que llevamos a cabo desde Tantàgora, especialmente con personas del equipo de cuenta cuentos con las que habíamos trabajado anteriormente, fue sumamente interesante y muy enriquecedor, como era de suponer. Numerosos actos se programaron en este primer festival, a cual más interesante, a muchos de los cuales no pudimos asistir por coincidir con nuestro trabajo allí. Sin embargo, nos fue posible personarnos en una de las sesiones de cuentos de una narradora de nombre inequívocamente catalán de la que nosotras, originarias como somos de Barcelona, no teníamos noticia alguna. Al acercarnos a ella descubrimos que la curiosidad era mutua, pues también ella, viéndonos en el programa, tenía interés por saber de nosotras. Al momento surgió una corriente de simpatía recíproca. Un torrente de preguntas destinadas a escudriñar la vida de esa narradora se agolparon de tal forma que, de regreso -ella y nosotras- a Barcelona, decidimos organizar por escrito lo contado dándole forma de entrevista, cuyo resultado presentamos a continuación.

¿De dónde eres?

Barcelonesa, hija de madre bibliotecaria y de padre profesor de Universidad de futuros maestros de escuela.

¿Cuál es tu perfil profesional?

Soy actriz, licenciada en Arte Dramático por el Institut del Teatre de Barcelona, donde actualmente estoy dando clases de interpretación. Además, estoy cursando el Máster Universitario en Artes Escénicas en la UAB y he contado cuentos por distintos países, como Guatemala, Laos, Perú…

¿Tu vida de actriz esconde algún secreto?

Sí, Gisela Llimona es un seudónimo, mi nombre auténtico es Georgina de Yebra.

¡Menuda sorpresa! ¡La narradora de nombre inequívocamente catalán (y lo es, “llimona” significa limón) tenía un nombre artístico, un alias! Este detalle hacía más apetecible conocer más cosas acerca de su recorrido.

—¡Menuda sorpresa! ¡La narradora de nombre inequívocamente catalán (y lo es, “llimona” significa limón) tenía un nombre artístico, un alias! Este detalle hacía más apetecible conocer más cosas acerca de su recorrido—

¿Qué hace una chica como tú en Chile?

El pasado mes de abril fui a vivir seis meses con mi familia a Chile. Estuvimos tres meses en Santiago y tres, en Viña del Mar, una ciudad vecina a Valparaíso, uno de los lugares más bohemios del país. Santiago es enorme, caótica y llena de galerías. Casi todos los edificios tienen su galería llena de tiendas y comercios. Las diferencias sociales en la ciudad son muy visibles y te encuentras un barrio de gente muy rica al lado de un barrio con población sin recursos. De Viña del Mar, recuerdo con complacencia las puestas de sol en la playa, los leones marinos y los pelícanos.

Por lo visto, has aprovechado tu estancia en Chile para profundizar en tu formación.

Solo llegar pensé que tenía una gran oportunidad para ver y aprender cosas nuevas. Primero me apunté a hacer un curso de actriz delante de cámara con un profesor que se había formado en EUA, el perfeccionamiento de este medio era una asignatura pendiente que tenía desde hacía años.

Tuve la gran suerte de participar en un taller de poesía para narradores con la magnífica Cecilia Beuchart. Fueron unas clases deliciosas que siempre recordaré. Gracias a Cecilia descubrí el Libro de las Preguntas, de Pablo Neruda.

En Valparaíso, me puse en contacto con el brasileño Luciano Bugmann y su mujer, Claudia Rojas, de la compañía Mestrelunas. Luciano llevó a Chile el teatro de Lambe-Lambe, que es originario de Brasil. Es un espectáculo de pequeños títeres y objetos representado dentro de una pequeña caja, que el espectador puede ver individualmente. Tiene una duración máxima de cinco minutos y el espectador, convertido en voyeur, se coloca unos auriculares para escuchar la música o narración. Durante los tres meses que viví en Viña del Mar asistí a un taller impartido por él, donde empecé la construcción de mi Lambe-Lambe.

También participé en talleres y conferencias del I Festival Internacional de Mediadores de la Lectura, donde os conocí; pero sobre todo aquellos meses escuché muchas historias de distintos narradores a lo largo de todo el país.

Solo llegar pensé que tenía una gran oportunidad para ver y aprender cosas nuevas.

¿Cuál es tu relación con la escuela de Cuenta Cuentos de la Fundación Mustakis?

Alejandra Hurtado, la directora de la Escuela de Cuenta Cuentos de la Fundación Mustakis, está haciendo un trabajo impresionante: ha formado centenares de narradores, ha creado públicos nuevos, ha recuperado textos y ha elevado la narración oral a un nivel que aquí es impensable. Desde la escuela organizan constantemente festivales y talleres relacionados con el fomento lector y es precioso ver como se llenan las sesiones de cuentos en todo Chile.

Impartí un taller de verso del Siglo de Oro español a cuenta cuentos en la Biblioteca de Santiago, dado que he formado parte de la Compañía Nacional de Teatro Clásico durante cuatro años. Pienso que les fue muy útil, ya que allá utilizan el PUP (Pequeño Universo Portátil), un paraguas decorado donde se cuentan historias, recitan poemas, cantan canciones, dicen adivinanzas… El narrador cuenta al oído piezas literarias breves al público reducido que entra dentro del paraguas. Y también les sirvió para los Susurradores, unos tubos largos decorados que sirven para transmitir poemas, canciones, adivinanzas o cuentos cortos a un solo oyente en forma de secreto. Espero que algunos de los narradores utilicen lo que aprendieron conmigo para deleitar las orejas de sus receptores.

Durante mi estadía tuve la gran suerte de participar como jurado del Festival de Teatro Nuevas Fronteras, organizado por la Escuela de Teatro de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y el Centro de Extensión de Balmaceda Arte Joven, donde pude disfrutar de distintas propuestas teatrales y conocer los nuevos talentos teatrales del país: una experiencia inolvidable.

¿Algunas recomendaciones sobre festivales, ferias, bibliotecas y librerías que hayas conocido durante tu estancia en Chile?

Si estáis por Santiago a finales de abril, recomiendo andar por la Feria del Libro instalada en la plaza de Armas. Vivía al lado, en un 24º piso, y cada tarde, durante la semana de Sant Jordi, bajaba a buscar cuentos a la feria. Compré distintos libros; quisiera mencionar Luchín, de LOM Ediciones, ilustrado por Raquel Echenique y basado en la canción de Víctor Jara. Fue un Sant Jordi sin puestos de rosas, pero con un libro chileno en la mano y una puesta de sol increíble desde la ventana de mi casa.

Visité distintas librerías infantiles, como la pequeña, pero también acogedora, Qué Leo, de Valdivia, una ciudad situada al sur del país; en esta librería organizan sesiones de cuenta cuentos periódicamente. En Viña del Mar, hace unos meses que acaban de abrir una especializada en cuentos infantiles; se llama Mateo & Leo y es preciosa. Por otro lado, en Santiago de Chile, podemos encontrar distintas librerías dedicadas a la literatura para los más pequeños, como Plop!, ubicada dentro de una galería del famoso barrio de Lastarria, o Maske libros, una librería pequeña, pero con mucho encanto, localizada en el barrio Italia.

De bibliotecas, tanto la de Santiago como la del GAM son muy bonitas y merece la pena visitarlas.

Si alguien va a Chile, le recomendaría que estuviera atento a la programación de la Escuela de Cuenta Cuentos de la Fundación Mustakis, donde siempre ofrecen, de forma gratuita, talleres, festivales y actividades muy interesantes.

Compré muchos cuentos durante mi estadía, pero me gustaría destacar un par de ellos: Tot, de Dominique Schwarzhaupt, editado por Gata Gorda, que trata sobre el miedo y la amistad; mientras que el otro, que me lo regalaron, titulado Pájaros, de María José Ferrada y Fito Holloway, de la editorial Amanuta, tiene unas ilustraciones muy bonitas.

Tuve la gran suerte de participar en un taller de poesía para narradores con la magnífica Cecilia Beuchart.

¿Algunas palabras a modo de conclusión?

En un país con unos paisajes de cuento: bosques con suelos de arena, araucarias milenarias, desiertos, volcanes, glaciares, cascadas… la narración oral está de moda.

¿Puedes recomendar algunos enlaces de interés para nuestros lectores?

Hasta aquí, el resultado de la conversación mantenida con Gisela. Pero prepárese el lector para saber más sobre Chile y demás, pues la estancia de esta actriz devenida narradora ha sido fructífera, no sólo para su propia formación artística, sino enormemente rica en contactos que bien pronto asomarán en forma de nuevos contenidos. Así que, con estos auspicios, nos despedimos de ella con un afectuoso ¡hasta la vista!  

Roser Ros y Vilanova. Narradora, escritora, poeta, doctora en Pedagogía (UB) con la tesis “Los cuentos de animales: el caso del ciclo del zorro y el lobo” (Premio Flos y Calca

Magalí Homs se formó en Diseño en la Escuela Elisava y en Realización de TV, vídeo y cine en el IDEP. Posee un máster de Arquitectura Efímera por la UAB. Ha trabajado